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Carpaccio de zucchini, un laminado muy plástico

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El carpaccio es una preparación en finas láminas de una carne o pescado, crudo. Dentro de las carnes la más usada es la de ternera. Aceite de oliva y algunas gotas de limón, todo ello decorado con virutas de parmigiano Reggiano.

Si bien el origen exacto del plato se ignora, se suele afirmar que data de mediados del siglo XX y que procede de la invención de Giuseppe Cipriani, en el Harry’s Bar de Venecia, donde habría sido preparado bajo pedido de una cliente, Amalia Nani Mocenigo, a quien su médico le había prescrito comer carne cruda.

El nombre del plato le fue otorgado por su similitud cromática entre éste y las obras del pintor Vittore (o Vittorio) Carpaccio (Venecia, circa 1460 – 1525/1526), que fue un pintor cuatrocentista italiano destacado en la pintura veneciana de la transición del siglo XV al XVI, aunque se mantuvo al margen de las corrientes pictóricas principales y desarrolló un estilo muy personal, y cuyas obras se caracterizaban por la profusión de rojo y amarillo.

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Es posible encontrar carpaccio de ñu o bovino, avestruz, toro, potro o nutria, pero desde hace unos años se ha comenzado a denominar carpaccio a todo plato cuyos ingredientes se preparan crudos y en finas láminas, ya sean de carne, pescado frutas o verduras.

Hoy vamos a preparar un plato vegetariano muy apto para eliminar parte de esos kilitos que nos hemos puesto encima este verano. Se trata de un carpaccio de calabacín, ingrediente que tiene muy buenas cualidades, tal como vimos en nuestras recetas de raviolis de calabacín y zucchini alla siciliana

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Ingredientes:

2 calabacines pequeños
30 Piñones
30 gr de queso parmesano
5 Hojas de menta fresca
2 cs de jugo de limon
3 cs Aceite de oliva virgen extra (A.O.V.E.)
Pimienta negra
Sal al gusto

Preparación:

Cortamos los calabacines en rodajas muy finas con una mandolina.

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Las disponemos en el plato de forma decorativa, en círculos, empezando desde el exterior hacia el interior. rociamos el calabacín con el jugo de limón. Salpimentamos a nuestro gusto con pimienta negra recién molida y sal. Rallamos el queso parmesano esparciéndolo homogéneamente sobre el calabacín.

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Cortamos los piñones longitudinalmente por la mitad y los distribuimos sobre el carpaccio. Cortamos las hojas de menta en pequeños trozos e igualmente los colocamos sobre el carpaccio. Finalmente, rociamos un fino hilo de aceite de oliva virgen extra sobre el plato.

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Espero que os guste y lo disfrutéis.

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Zucchini alla siciliana, verdura para esta semana.

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Folato, vitamina C, vitamina B y beta carotenos. Todo esto es lo que nos aporta el calabacín, una magnífica verdura que tiene efectos diuréticos por su alto contenido en agua, y que apenas engorda. Todo virtudes para un alimento que admite múltiples formas de preparación: gratinado, asado, rebozado, frito, en tortilla, en crema, en guiso, de guarnición, etc…

Y así es desde hace muchos años, porque el calabacín se viene cultivando desde la antigüedad en multitud de regiones de todo el mundo, aunque los historiadores no parecen ponerse de acuerdo sobre su procedencia, tal como vimos en nuestra receta de raviolis de calabacín.

No es de extrañar que se trate de una planta con tan larga tradición histórica si se tiene en cuenta que es una de las verduras con más virtudes nutritivas, algo que ya era apreciado por nuestros antepasados.

Una de las características alimenticias que lo convierten en un alimento tan recomendable es su alto contenido en vitamina C. Hasta tal punto es así que puede decirse que una porción de 100 gramos de calabacines ligeramente hervidos suministra una cuarta parte del requerimiento diario de esta fundamental fuente de vida.

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Del mismo modo, son ricos en ácido fólico, tan necesario para la división celular, la formación de ADN, ARN y proteínas en el organismo. Puede decirse que 100 gramos de la alargada verdura proporcionan aproximadamente 100 mcg de esta vitamina de la que se recomienda se ingieran 400 cada día.

Tampoco se pueden olvidar los necesarios betacarotenos, que el organismo transforma en vitamina A y que también son suministrados por los ricos calabacines. A todas estas propiedades nutritivas hay que añadir su alto contenido en fibra que lo convierten en un producto muy adecuado para los que padezcan del incómodo estreñimiento.

Delicioso y nutritivo, sólo se podía esperar algo más de este alimento: su bajo contenido en calorías. Apenas aporta 15 calorías por cada 100 gramos de producto. Y es que está compuesto en un 95% por agua. De ahí vienen sus propiedades diuréticas y su bajo contenido en grasas. Del mismo modo, esta es la razón por la que se recomienda consumir calabacines en la mayor parte de las dietas de adelgazamiento.

El tipo de calabacín más común es alargado, verde por fuera y blanco por dentro, pero también los hay de piel amarilla, a rayas o jaspeada, casi siempre comestible. El calabacín es, en realidad, un tipo de calabaza, como su propio nombre indica –diminutivo de esta última-, de la familia de las cucurbitáceas.

Procede de una planta pelosa, de hojas verdes, redondeadas y lobuladas que hoy en día se cultiva en la zona mediterránea, Holanda, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña. Y continúa su expansión, debido a la facilidad con que florece y se desarrolla. Aunque se puede decir que prefiere los lugares soleados, aguanta temperaturas muy variadas.

Generalmente se recolectan a medio hacer, cuando su longitud se sitúa entre los 15 y los 20 cm, aunque pueden llegar a alcanzar los 40 cm de largo, 12 cm de diámetro y los 2 kilos de peso.

Anteayer como muchos sábados, fuimos a comprar fruta y verdura al mercado del puerto de Sagunto, que es donde encuentro la mejor calidad y los mejores precios, y como conseguí calabacines recolectados de la tarde anterior, vamos hoy a preparar una receta que destaca por su sencillez, y os la recomiendo porque es deliciosa.

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Ingredientes:

2 calabacines medianos
2 patatas medianas
1 cebolla grande
1/2 taza de queso parmesano rallado
1/2 taza de pan rallado
1/4 de taza de aceite de oliva virgen extra (A.O.V.E.)
Pimienta negra recién molida
Ajedrea
Tomillo
Orégano
Sal al gusto

Preparación:

Pelamos las patatas y la cebolla y lavamos bien los calabacines. Lo cortamos todo en rodajas finas y lo colocamos en un bol grande.

Echamos el aceite y mezclamos con las manos para que todo se impregne bien y pueda adherir el resto de ingredientes.

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Añadimos la sal, la pimienta, las hierbas provenzales, el queso parmesano y el pan recién rallados, y mezclamos de nuevo.

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Impregnamos una fuente para el horno con un poco de aceite y extendemos la mezcla. Espolvoreamos por encima con un poco mas de queso y pan rallado y lo metemos en el horno durante unos 25 o 30 minutos a 200º.

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Este es el resultado recién salido del horno. Espero que os animéis a hacerlo por que seguro que os va a encantar.

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