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Shōyu Ramen, sopa japonesa de moda

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El ramen es un plato japonés. Si bien cada región de Japón tiene su propia receta de ramen, la preparación básica consiste en distintos tipos de fideos chinos servidos en un caldo preparado comúnmente a base de pollo, cerdo o pescado, miso y salsa de soya así como diferentes toppings como rebanadas de carne de cerdo, algas (nori), bambu encurtido (menma) y cebolleta tierna (negi).

El Ramen es de origen chino, y se introdujo en la zona de Kobe (Japón) en 1884. Ramen significa literalmente “estirar fideos”, y se denomina así por la forma de elaboración en que los artesanos elaboran la pasta fresca en puestos de venta ambulante callejeros, o en restaurantes de comida rápida. Mediante un proceso de trabajo manual se consigue estirar la pasta de tal modo que mantenga la textura, flexibilidad, y en especial la frescura de la pasta recién elaborada. Tradicionalmente es un estilo de sopa de pasta china que se sirve como desayunos y comidas complementarias. En la gastronomía china, existen infinidad de tipos de combinaciones y según el contenido se puede considerar como una sopa o un plato principal de la comida.

EL Ramen chino destaca por la calidad de la pasta elaborada artesanalmente por encima del caldo de fondo o sus ingredientes. El Ramen japonés supuso una renovación de la versión china por la densidad de sabor del caldo. A diferencia de la versión china que busca agradar el paladar a través de la textura de la pasta, la japonesa busca conquistar el paladar a través del sabor intenso del caldo y la combinación de los ingredientes, además del aderezo estético heredado de la gastronomía japonesa.

El ramen comenzó su andadura en Japón tras la II Guerra Mundial, en los años 50 del pasado siglo XX, en la ciudad de Hokkaidō, donde se elaboraba un plato denominado “Sapporo ramen” que se hizo muy popular, y rápidamente la palabra ramen pasó al uso común.

A principios de los años 90 el ramen experimentó un boom en todo el país, especialmente en las grandes ciudades, que pusieron su nombre como marca local: Hakata (Fukuoka), Kagoshima, Kumamoto, Onomichi, Wakayama, Kitakata, Sapporo, Hakodate, etc. Pasó a ser considerado algo más que un capricho gastronómico pasajero y se convirtió en un auténtico fenómeno social e incluso mediático: algunos medios de comunicación llegaron a crear programas dedicados exclusivamente a este plato.

Hoy en día, el ramen se ha integrado con tal fuerza en la gastronomía japonesa que en Taiwán se considera un producto netamente japonés y básico en la dieta del país. Suele consumirse en establecimientos de comida rápida, en puestos ambulantes o en casa, siendo uno de los alimentos más baratos que se pueden conseguir.

Aunque muchos consideran que lo más importante del ramen es el tipo de fideo, la manera más fácil de diferenciar las distintas variantes es por el tipo de sopa en la que se sirve la pasta. Las más características son:

    Shōyu (Salsa de soja): Considerada la más japonesa. Se compone de pollo, al que se le agrega un par de cucharadas de espesa salsa de soja al ser servida. Tradicionalmente se le agrega después rayu (extracto de pimiento rojo con aceite de sésamo) al gusto.

    Tonkotsu (Huesos de Cerdo): La sopa esta principalmente basada en cerdo, tiene bastante cuerpo y contenido graso. El caldo generalmente es de color blanco. Originario del norte Kyushu.

    Miso: Creado en Sapporo en 1955. Se prepara generalmente a base de pollo, y se mezcla con alguna variedad de miso al ser servida. En Kanto es común agregarle una cucharada de mantequilla.

    Shio (sal) : La más simple de todas las variedades, y en la que se siente la mayor influencia china. Se considera muy popular en Hokkaidō. La sopa es transparente y su sabor es más directo.

La densidad o espesor del caldo se clasifica en relación a dos términos:

    Kotteri (enriquecido). Los caldos kotteri son espesos y opacos, rebosantes de grasa, minerales y proteinas provenientes de la cocción de huesos durante horas.

    Assari (claro). El caldo assari por el contrario es ligero y claro, condimentado con mas vegetales, pescado o huesos cocidos por menos tiempo dejando un caldo mucho mas ligero.

Los toppings son los ingredientes que se añaden como acompañamiento sobre los fideos en nuestro bol de ramen. Para muchos restaurantes son su característica definitoria. Pueden variar desde simples verduras y condimentos a carnes previamente elaboradas o salsas. Aquí una lista de los mas comunes que se suelen usar:

    CARNES

    Chashu: de lejos es el topping mas popular de todos. Su nombre deriva del chino “char siu”, que significa carne de cerdo asada, aunque el chashu japones se cocina a fuego lento junto con salsa de soja y mirin y la carne que se utiliza es la panceta del cerdo.

    Bacon: el bacon puede añadirse al caldo o bien frito y sobre los fideos en el bol.

    Carne de cerdo deshebrada: se prepara estofando carne de plantilla o codillo de cerdo y luego triturándola o separandola en tiras o hebras de carne.

    Carne picada: se fríe junto con verduras como la col o los brotes de soja.

    MARISCOS

    Marisco: Mejillones, almejas, vieiras, gambas, langostinos y cangrejos son algunos de los mariscos que se le pueden añadir a nuestro bol de ramen, sobre todo con caldos ligeros o elaborados con pescado.

    Kamaboko: el kamaboko es un pastel de carne de pescado que se puede encontrar en dos colores, blanco o rosa y que es muy popular en la cocina japonesa. Se corta en lonchas que se colocan sobre los fideos del bol de ramen con caldo de pescado. El kamaboko que dibuja una espiral en el centro se llama “naruto”, como el personaje de dibujos animados.

    HUEVOS

    El huevo es un ingrediente indispensable del ramen, siempre se incluye.

    Ajitsuke Tamago, que literalmente significa “huevo condimentado,” es un huevo pasado por agua (cocido durante 5 minutos y 40 segundos), que ha sido marinado durante varias horas en salsa de soja y mirin. Sale ligeramente salado y dulce y con una yema de oro líquido. Son muy fáciles de hacer en casa.

    Huevo cocido, el de toda la vida.

    Onsen tamago, originariamente eran huevos que se cocían en los “onsen”, manantiales de aguas termales de origen volcánico. Se cocinan cerca de una hora a temperaturas que oscilan entre los 60-70 grados, de forma que tanto la clara como la yema se cuecen ligeramente, creando una consistencia uniforme parecida a la de los huevos escalfados. Actualmente se cuecen con Ronner.

    VERDURAS FRESCAS

    Aquí una lista de las verduras mas utilizadas:

    cebolleta tierna
    col china
    maíz dulce
    setas enoki
    ajo fresco
    espinacas
    verduras salteadas

    VERDURAS PROCESADAS

    Menma: brotes de bambú lacto-fermentados, de origen chino y con sabor dulce.

    Setas oreja de madera: son setas deshidratadas, las cuales se vuelven a rehidratar y se trocean. Son un poco sosas, pero añaden un toque crujiente al plato.

    Kimchi: Col China fermentada en un aliño coreano de guindilla roja.

    Alga nori

    Beni shoga: Jengibre encurtido, como el del sushi

    Alga wakame

    CONDIMENTOS Y ESPECIAS

    Ya sean añadidas en la cocina o en la mesa las especias son la última capa de sabor del ramen.

    Toragashi: es el chile en polvo japones. Se presenta en dos formas, el “Ichimi toragashi”, que es un chile tostado y molido, mientras que el “Shichimi toragashi” es una mezcla de especias hechas con chile, cascara de naranja seca, semillas de sésamo, nori, cañamo, pimienta de sichuan, pimienta y jengibre.

    Pimienta Sansho: es la versión japonesa de la pimienta de sichuan, de origen chino. Es un condimento muy común para la anguila a la parrilla, pero también se encuentra en las mesas donde se sirve ramen.

    Yuzu kosho: es una pasta de especias hecha con pasta de chile, sal y cáscara de yuzu, un cítrico japonés parecido a la lima y el limón. Se utiliza para los caldos ligeros de sabor.

    Pimenta blanca o negra

    Semillas de sésamo: su sabor combina muy bien con el miso ramen y si se tuestan y se machacan mas aún, aportando sabor y aroma.

    Ninniku-dare: pasta de ajo hecha con grasa de cerdo y ajo rallado.

    Curry japonés

    Mayu: se elabora cociendo lentamente ajo en aceite de sésamo hasta que este se torna de color negro. Su sabor es ligeramente amargo, dulce y umami.

Existen diferentes estilos de ramen japones según su región. Si quereis sonar como entendidos en ramen hay tres estilos que teneis que conocer: Tokyo, Sapporo y Hakata.

    Tokyo ramen: El ramen al estilo de Tokyo se hace con caldo de cerdo y pollo, los fideos que utilizan son ligeramente rizados y no muy anchos. A menudo se encuentran caldos que se condimentan con dashi. Este híbrido es un cruce de caldos, el de estilo chino rico y denso utilizado para el ramen y el caldo ligero japonés que se utiliza para los platos de soba. Los cuencos son generalmente sazonados con salsa de soja y son de tamaño medio. Hasta el auge de popularidad del tonkotsu ramen, el shoyu ramen al estilo de Tokyo era el mas conocido en todo el mundo.

    Sapporo ramen: El Sapporo ramen viene de la parte mas septentrional de la isla de Hokkaido, la cuna del miso ramen en Japón. A pesar de la larga historia del ramen, no ha sido hasta hace cincuenta años que el estilo de ramen de esta región se ha popularizado, convirtiéndose en uno de los estilos mas influyentes. Encontraremos miso ramen al estilo de Sapporo por todo Japón, desde el Ramen Ya de Tokyo hasta el sur, en Kyushu. Hecho con rico pollo, pescado o carne de cerdo, la sopa es sazonada con miso rojo y por lo general cubierta con brotes de soja, col, maíz dulce y carne picada de cerdo. Con lonchas de chashu y huevos pasados por agua. Si quieres un ramen con sabor extra Sapporo, añade mantequilla.

    Hakata ramen: El Hakata ramen viene de Fukuoka, una prefectura en la isla meridional japonesa de Kyushu famosa por sus platos de carne de cerdo. Hakata es el hogar del Tonkotsu. mientras que la mayoría de caldos de ramen se cuecen a fuego lento, el caldo del estilo hakata hierve, dando a su sopa un rico cuerpo, apariencia opaca y una rica textura. En Hakata, el caldo tonkotsu generalmente se sazona con Shio, con el fin de conservar el color blanco lechoso de la sopa, aunque también pueden utilizarse el shoyu y el miso, de hecho hay algunas tiendas de ramen que sirven shoyu tare en al mesa como condimento para añadir al ramen. Otros ingredientes que típicos que incluye son el chashu, setas oreja de madera, jengibre encurtido y hojas de mostaza, todos aromatizantes y picantes para hacer frente al intenso sabor a carne de cerdo. Sésamo y ajo machacado son otros condimentos que suelen servirse en la mesa para añadirlos al gusto.

Existen también otros platos de ramen con características diversas:

    Tsukemen: son fideos ramen que se sumergen en un caldo a parte. son una alternativa al ramen sobre todo en lo meses de verano. De esta forma, los fideos vienen servidos por separado a un lado para que se enfríen ligeramente. Se sumergen en un tazón de caldo y entre bocado y bocado se degustan el resto de los ingredientes que lo acompañan. Si se sirven fríos los fideos en una esterilla de bambú en el estilo de soba, se llaman zaru ramen.

    Mazemen: o “fideos mezclados”. Es una especialidad de Tokyo, similar al Abura soba, son fideos servidos junto con una salsa de intenso sabor. Las coberturas y las salsas varían ampliamente, son a menudo de naturaleza experimental.

    Abura soba: o “fideos con aceite”, es un plato de sopa, menos consistente en fideos cocidos, rociados con aceite y una salsa condimentada que es generalmente a base de soja. A menudo viene rematado con un huevo, con la intención de que se revuelva todo junto en el recipiente para formar una crema, como una especia de mayonesa.

    Tantanmen: es la interpretación japonesa de fideos de Sichuan dan dan. Sobre la base de un caldo de carne de cerdo, que viene con una bola de carne molida de cerdo muy especiado y generalmente se sirve con espinacas o col china.

    Hiyashi chuka: se traduce directamente como “Chino frío” y es un plato a base de fideos ramen fríos con varias coberturas incluyendo tortilla, jamón cocido, pepino, zanahoria y pollo, aderezado con vinagre de arroz y la salsa de soja.

    Yakisoba, fideos salteados a la plancha con verduras y salsa yakisoba.

Hoy os traigo una versión de shoyu ramen con caldo de pollo y diversos toppings, que de seguro os gustará.




Ingredientes:

Para el caldo:

1,2 kg de carcasas de pollo sin grasa
2 zanahorias
2 cebolletas tiernas (solo la parte verde)
2 dientes de ajo
1 cm de jengibre fresco pelado
3 l. de agua
Sal

Para el kaeshi:

4 cp de miso rojo (Akamiso)
1 cp de aceite de sésamo
1 cp de mirin
1/8 cp de jengibre rallado
1/8 cp de ajo rallado

Para el ramen:

250 g de fideos alcalinos para ramen (o udon, incluso soba podrían servir)
550 g de carne de cerdo asada (Chashu)
4 huevos marinados (Ajitama)
300 g de panceta de cerdo

Acompañamientos:

Kamaboko (Narutomaki)
Cebollino
Pak choi
Nabo daikon encurtido
Alga nori
Brotes de bambú encurtido (menma)

Para el Ajitama:

4 huevos
3 dientes de ajo
Salsa de Soja
Jengibre
Un poco de aceite de sésamo
Sobre de caldo Dashi en polvo
Cebolleta
Puerro (sólo la parte verde)
Agua

Preparación:

En una olla a presión, ponemos agua a calentar y cuando comienza a hervir, añadimos la carcasa de pollo junto con todo el resto de ingredientes para el caldo (ajos, jengibre, cebolletas y zanahoria).

En cuanto comience a hacer espuma, vamos eliminandola, extrayendola con un colador.

Una vez despumado el caldo, tapamos la olla. Cuando empieza la presión la dejamos a fuego lento durante 1 hora. Después la apartamos del fuego y la dejamos enfriar.

Mientras tanto, preparamos la panceta y la carne de cerdo. La panceta la he cocido, adobada con siete especias chinas y envasada al vacio, a baja temperatura (65°C) durante 8 h. Si no disponeis de cocción al vacio (sous vide), podeis cocerla (sin las especias) en la olla express junto con el caldo.

La carne de cerdo la asamos al horno, bañada con un vaso de vino de arroz, a 150 °C, durante 2 horas, en una fuente refractaria tapada con papel de aluminio.

Si queréis ahorraros este paso, podéis utilizar cualquier asado de cerdo precocinado y envasado al vacío, que suele estar cocinado a baja temperatura y la carne resulta muy tierna. Yo en este caso he utilizado un codillo precocinado.

Hervimos agua con vinagre y sal y ponemos los huevos durante 5 minutos y 40 segundos, y los enfriamos en agua con hielo para cortar la cocción.

A continuación, preparamos la salsa para marinar los huevos (Ajitama). Ponemos en un cazo a fuego lento la salsa de soja y los ajos, el puerro, la cebolleta y el jengibre bien picados. Cuando la salsa empieza a hervir, añadimos el sobre de caldo dashi y la apartamos del fuego.

Si hemos cocido la panceta de cerdo de la olla, la ponemos a marinar ( un mínimo de 30 minutos) junto con los huevos pelados en un recipiente con la salsa ajitama que hemos preparado. Después dejamos la carne y el huevo enfriar en la nevera para cortarlo más facilmente.

Cortamos la carne y el huevo para preparar el topping (podemos también poner a nuestro gusto, alga nori, alga wakame, espinaca, nabo daikon, etc…)

Hervimos agua y cocinamos los fideos (el tiempo depende de la clase de pasta y suele venir indicado en el paquete).

Preparamos la salsa kaeshi. Para ello, mezclamos el miso rojo (Akamiso), el aceite de sésamo, el mirin, y el jengibre y ajo rallados.

Solo nos queda emplatar. Ponemos 2 ó 3 cucharadas soperas de salsa kaeshi en el cuenco donde vamos a comer y añadimos los tallarines, los mezclamos un poco, y colocamos el topping al gusto.

A continuación el caldo bien caliente hasta un poco más de la mitad y ya está listo para servir.

Espero que os guste y lo disfrutéis.

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Hojas de mostaza china verde salteadas con arroz.

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La mostaza china verde (Gai Choi) es uno de mis vegetales favoritos debido a su sabor y olor únicos. Las hojas de mostaza orientales son muy populares en la cocina china y vietnamita. Son resistentes a las bajas temperaturas y crecen mejor en climas templados o fríos, pero no funcionan bien en condiciones cálidas. Las semillas se siembran en primavera y otoño. Algunas variedades pueden formar cabezas o semi-cabezas en climas fríos. La mostaza tiene un sabor suave que se incrementa en pungencia cuando la planta madura.

Las hojas de mostaza se originaron en la región del Himalaya de la India y se han cultivado y consumido por más de 5.000 años. Las hojas de mostaza son un vegetal notable en muchas cocinas diferentes, que van desde China hasta el sur de América. Al igual que las hojas de nabo, es posible que se hayan convertido en una parte integral de la cocina del sur asiático durante los tiempos de la esclavitud, actuando como un sustituto de las verduras, que eran una parte esencial de costumbres alimenticias de África Occidental. Si bien la India, Nepal, China y Japón se encuentran entre los principales productores de hojas de mostaza, una cantidad significativa de hojas de mostaza se cultiva también en Estados Unidos.

La variedad de mostaza china verde (Chi-Sin) es una magnífica y popular verdura en Taiwán y el sur de China. Los tallos son gruesos, muy crujientes y sabrosos, y las hojas son de color verde oscuro, muy tiernas y deliciosas. Las hojas y las puntas de los brotes son muy frescos y magníficos para salteados. Esta variedad de rápido crecimiento puede ser recogida para su uso de 30 a 45 días después de la siembra. Las plantas son resistentes al calor, la lluvia y las enfermedades, y adecuadas para el cultivo durante todo el año en las zonas subtropicales y templadas.

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Esta receta de salteado de mostaza con arroz frito revuelto utiliza la clásica combinación de mostaza china y carne de cerdo. Es una comida rápida que podemos disfrutar después de un día de trabajo largo y agotador si no tenéis tiempo para cocinar platos energeticos muy elaborados.

Ingredientes:

1 ud mostaza china verde fresca
200 gr de arroz largo
100 gr de carne de cerdo
50 gr de camarones secos
50 gr de setas shitake secas
1 ó 2 huevos
3 cebolletas verde tiernas
2 cms de jengibre
2 ó 3 dientes de ajo
1 cs de azucar
1 cs de salsa de soja clara
1 cs de salsa de ostras
2 cs de aceite vegetal
1 cc de aceite de sesamo
1 cs de semillas de sésamo
Pimienta negra al gusto
Sal al gusto

Preparación:

Cocemos el arroz largo durante 12 minutos en agua hirviendo, enjuagamos, escurrimos y reservamos en el frigorífico durante algunas horas.

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Limpiamos la mostaza china fresca, separamos las hojas, las cortamos y las ponemos a remojo en agua durante 10 minutos o menos. Ponemos agua a hervir en un wok y cocemos las hojas de mostaza durante 3 ó 4 minutos. Enjuagamos las hojas con agua corriente para detener la cocción, escurrimos y reservamos.

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Cortamos la carne de cerdo o el jamón dulce en pequeños cubos de 1 cm. Calentamos un wok a fuego medio hasta que no quede agua. Agregamos una cucharada de aceite vegetal de semillas. Añadimos la carne cerdo o el jamón dudulce y salteamos de 2-3 minutos o hasta que la carne esté casi completamente cocinada.

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Añadimos entonces el jengibre picado, las setas shitake remojadas previamente en agua caliente durante unos minutos y troceadas, y la cebolleta verde también picada gruesa al aceite, y removemos brevemente.

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Agregamos los huevos frescos y revolvemos hasta que se cuajen.

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Incorporamos entonces los trozos de mostaza reservados previamente, y agregamos el arroz largo cocido, revolvemos y freímos todos los ingredientes uniformemente durante 2-3 minutos o hasta que todos ellos estén completamente sofritos.

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Incorporamos el aceite de sesamo y esparcimos las semillas de sésamo, revolvemos rápidamente y retiramos del fuego.

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Solo nos queda emplatar y disfrutar de nuestra verdura oriental.

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Espero que os guste.

Salteado de tofu marinado en jengibre.

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El tofu es un alimento oriental que se obtiene coagulando la leche de soja y prensando el cuajo obtenido, de modo similar a como se prepara el queso a partir de la leche.

Sus ingredientes son semilla de soja, agua y solidificante o coagulante. Tiene una textura firme parecida a la del queso, sabor delicado, color blanco crema y suele presentarse en forma de cubos. Es muy empleado en la cocina japonesa, que le ha dado fama en Occidente, pero su uso está también muy extendido en China y en la cocina asiática en general.

Se atribuye su invención al príncipe Liu An en China entre los años 179 y 122 a.C. y posteriormente su técnica de producción fue introducida en Corea y Japón. Es muy probable que su difusión coincidiera con la expansión del budismo, ya que es una importante fuente de proteínas en la dieta vegetariana del budismo asiático.

El tofu es bajo en calorías, con cantidades relativamente grandes de proteína y muy poca grasa. Es rico en hierro y dependiendo del coagulante usado durante su manufactura, puede también tener altos contenidos de calcio y/o magnesio.

Si se cocina con alguna especia el tofu toma el sabor de la misma, lo que hace de él un buen ingrediente para guisos y sopas especiales. Ningún producto animal interviene en su elaboración, y por ello es muy usado por los vegetarianos como sustituto de la carne.

El vocablo “tofu”, proviene de tōfu en japonés, que a su vez deriva del chino “tou-fu”, compuesto por los caracteres de frijol y “cuajado” o “fermentado”.

La coagulación se produce añadiendo una sal no tóxica a la leche de soja. Los coagulantes básicos son el Sulfato de calcio (yeso), que es el sistema tradicional y el más extendido para obtener tofu al estilo chino, los Cloruros de magnesio y de calcio, que tienen un alto grado de solubilidad en el agua y afectan a la proteína de soja del mismo modo, y el Glucono delta-lactona (GDL), ácido orgánico que produce un tofu de fina textura, casi con la apariencia de la gelatina, que se usa de forma específica para los tofus más suaves, y proporciona un toque de sabor ácido al producto finalizado.

Su sabor es neutro y su textura algo gomosa. De ahí que se preste a elaboraciones tan diversas como las hamburguesas de tofú o como acompañamiento de ensaladas, entre muchas otras. Son tan numerosas las formas en las que se puede presentar el tofú que tan sólo es necesaria una pizca de imaginación para conseguir un plato rico y nutritivo.

El tofú, por sus características, absorbe cualquier sabor que se le añada. Así, si se mezcla con especias picantes, sabe picante; y si se combina con alimentos dulces, puede formar parte de deliciosos postres como una tarta de chocolate.

Puede, no obstante, optarse por realzar su sabor neutro añadiendo tofú a diferentes platos, de los que va a tomar el sabor, o bien plantearlo como base principal de distintas preparaciones. Podemos por ejemplo empanar el tofú con una mezcla de pan rallado, hierbas aromáticas, ajo y perejil, o combinar el tofú salteado con salsa de soja, bien sea solo o como un ingrediente más en otros platos, o también macerar el tofu ,como en el plato que hoy os propongo, con una mezcla de ajo, jengibre, salsa de soja, aceite de sésamo, azúcar moreno y jugo de limón, y cocinarlo una vez que adquiera el sabor de la mezcla.

Este es un salteado crujiente y lleno de sabor. Marinar el tofu le da unos deliciosos sabor y textura. Normalmente soy demasiado impaciente para los adobos, pero definitivamente, a veces vale la pena la espera. Se prepara con fideos de arroz, pimientos, cebolla tierna y col de Filder o repollo napa.
La col de Filder es una col puntiaguda de sabor dulce más discreto y fino que otras variedades , y el repollo napa es el que conocemos como col china.

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Para el tofu marinado:

1 bloque de tofu firme, escurrido y cortado en cubos
2 cucharadas de jengibre fresco, pelado y finamente picado
2 dientes de ajo, finamente picado
2 cucharadas de salsa de soja
Aceite de sésamo 2 cucharadas
El jugo de medio limón
1 cucharada de azúcar moreno

Para el salteado:

300 gr de fideos de arroz de Tailandia
1/2 pimiento rojo en rodajas
1/2 pimiento amarillo en rodajas
1/2 pimiento verde en rodajas
4 cebollas de primavera, en rodajas
3 tazas de repollo napa o col de Filder, en rodajas finas
1/2 taza de aceite vegetal
Sal al gusto

Para la salsa ácida de miso:

2 cs de pasta de miso color beige
3 cp de azúcar
2 cs de agua caliente
El jugo de un limón
1/4 taza de vinagre de arroz
1 cp de pasta de chile

Preparación:

Preparamos los ingredientes para el adobo y escurrimos un buen taco de tofu duro.

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Cortamos el tofu en cubos de aproximadamente 1,5 cms de lado. Debe ser un tamaño adecuado para que absorba bien el adobo.

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Mezclamos el ajo y el jengibre rallados con la salsa de soja, el aceite de sésamo, el jugo de limón y el azúcar moreno. Agregamos el queso de soja y mezclamos bien. Lo colocamos todo en un recipiente con una tapa que cierre hermético para que podamos agitarlo cada cierto tiempo para redistribuir el adobo. Dejamos marinar durante un mínimo de 2 horas.

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Cocemos los fideos de arroz en agua hirviendo durante 7 minutos, enjuagamos con agua fría durante 1 minuto, escurrimos y reservamos en el frigorífico durante 2 horas.

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Cortamos los pimientos y las cebolletas en rodajas. Cortamos también el repollo napa en rodajas finas.

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Mezclamos los ingredientes de la salsa ácida de miso, y reservamos a un lado.

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Calentamos el wok a fuego medio-alto. Agregamos el tofu con su adobo. Cocinamos hasta que el adobo se haya absorbido, revolviendo de vez en cuando para evitar que se pegue. Retiramos del fuego y reservamos.

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Ahora incorporamos el aceite vegetal al wok. Cuando esté caliente, añadimos los pimientos y el repollo napa y salteamos durante 2 minutos. Incorporamos la salsa ácida de miso y mezclamos durante 1/2 minuto.

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A continuación añadimos los fideos de arroz cocinados y refrigerados y la cebolleta verde, y revolvemos para combinar bien.

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Sólo nos queda emplatar y servir el salteado de fideos bien caliente, cubierto con los cubos de tofu por encima. Podemos decorar con semillas de sésamo.

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Espero que os guste.

Yu Xiang Qie Zi, cazuela de berenjenas al estilo de Sichuán

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El cultivo de la berenjena es anterior al año 2000 a. C. y existen innumerables documentos escritos que sitúan su origen en el sudeste asiático. Los datos más antiguos que se conocen la establecen en el estado de Assam (al noreste de la India), en Birmania y en China. Llevada por comerciantes árabes, pasó al norte de África, y más tarde, en la Edad Media, entró a Europa por la España musulmana, desde donde se extendió su cultivo por los países cálidos del Mediterráneo.

La primera documentación sobre la berenjena en lengua castellana se encuentra en el libro llamado Cancionero de Baena (del siglo XV) donde cita sus usos y virtudes. Fue introducida en América por los españoles.

Allí donde se produce es muy consumida. Los mayores productores mundiales de berenjena son China e India. También se produce en Japón y en diversos países del Mediterráneo como España, Italia y Grecia.

La berenjena es un producto culinario muy apreciado por diferentes culturas. Muchas naciones tienen un plato típico elaborado a partir de berenjena. En España tenemos el pisto, la samfaina y la escalivada, donde la berenjena se acompaña de pimiento, y también las berenjenas escabechadas de Almagro. Los griegos tienen la Moussaka, y los italianos tienen la “caponata”, “la parmigiana” (uno de los platos más famosos junto con la Moussaka griega) y “gli scapici”(conserva en aceite típica del sur de Italia). Los turcos tienen el Imam Bayildi y los árabes el Baba ganush.

La berenjena se puede consumir rellena, horneada, asada a la llama o salteada tiene sabor agradable, pero no así hervida. Si se va a preparar al vapor es recomendable hacer un Dégorger que consiste en cortarla en rodajas y provocar un fenómeno de ósmosis añadiendo sal. Así se intercambian líquidos de manera que los compuestos que le dan sabor amargo salen al exterior, pues el líquido huye de donde hay menos densidad hacia donde hay más, potenciándose además su sabor agradable que está determinado por sustancias no solubles.

Si se desea freirla, se recomienda sumergir los trozos de berenjena en agua con sal durante 24 horas. Dado que la textura de la pulpa es muy cavernosa —llena de aire y agua— si se fríe directamente actúa como una esponja absorbiendo gran cantidad de aceite, y con ello excesivas calorías. Pero después de introducida en esta solución salina, este efecto desaparece y la berenjena, saturada de agua, apenas absorbe aceite. También podemos cocerla al vapor antes de freírla, con lo que conseguimos el mismo efecto.

Contiene asimismo estatinas que se emplean para el tratamiento de las dislipemias (problemas con las grasas) como la hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia y otras. Ayuda a reducir el colesterol y a prevenir la arteriosclerosis. También reduce los niveles de glicemia, lo cual es beneficioso para los diabéticos.

Hoy preparamos un plato de berenjena típico de la provincia china de Sichuán que de seguro os gustará. Se trata de un guiso de berenjenas y carne de cerdo en una deliciosa salsa con un puntito picante.

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Ingredientes:

2 berenjenas chinas
1 zanahoria
150 gr de carne de cerdo picada
10 gr de seta oreja de madera (mu ēr)
2 dientes de ajo
2 cm de jengibre
3 cs de salsa de soja clara
1 cs de salsa de ostras (háo yóu)
3 cs de vinagre de arroz
1/2 taza de caldo de pollo
1 cs de azúcar
1 cs de pasta de judía de soja fermentada (Doen Jang)
1/2 cp de pasta de guindilla (Gochu Jang)
1/2 cp de guindilla molida (Gochugaru)
2 cs de maizena diluidas en agua
5 gotas de aceite de sésamo
2 cs de aceite de cacahuete
Aceite de semillas
3 cebolletas picadas
Pimienta de Sichuán

Preparación:

En primer lugar preparamos todos los ingredientes que hemos de utilizar para la elaboración de este plato.

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Pelamos y cortamos la zanahoria y las cebolletas. Picamos la carne, los ajos y el jengibre. En un bol, mezclamos las salsas de soja y de ostras, la maizena, el vinagre, el azúcar, la pasta de soja fermentada, la pasta Gochujang de guindilla y las hojuelas de guindilla molida.

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Cortamos la berenjena por la mitad longitudinalmente y luego en trozos al biés o en bastones, como mas os guste. A mi particularmente me gusta mas en corte sesgado.

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Rápidamente, para evitar que se oxiden, introducimos las berenjenas en una fuente con agua y sal durante 30 minutos o las cocemos al vapor en una cazuela vaporera durante 5 minutos.

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Freímos las berenjenas bien escurridas en un wok, con un poco de aceite de semillas caliente, durante 10 minutos si las hemos puesto a remojo, o durante 3 minutos, si las hemos cocido previamente al vapor. Escurrimos las berenjenas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite y reservamos.

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En el mismo wok, agregamos un poco de aceite de cacahuete, (podemos usar el mismo que hemos utilizado para freír las berenjenas), y esperamos que se caliente. Agregamos el jengibre, el ajo y la pimienta de Sichuán machacada previamente en un mortero, y salteamos hasta que se doren y exhalen un olor perfumado. Incorporamos la la zanahoria laminada fina y salteamos durante un minuto.

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A continuación añadimos la carne picada y salteamos durante un par de minutos más. Incorporamos la seta oreja de madera sin dejar de remover.

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Agregamos la mezcla de salsas con la maizena. Antes de añadirla, removemos el contenido del bol para asegurarnos que la maizena no se haya sedimentado. Incorporamos las berenjenas que habíamos reservado, esperamos hasta que rompa el hervor y agregamos el caldo de pollo.

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Cocinamos durante 3 minutos más, agregamos ahora el aceite de sésamo y las cebolletas picadas, reservando un poco para decorar el plato y apagamos el fuego.

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Sólo nos queda emplatar, decorando con un poco de cebolleta y a disfrutar de este magnífico guiso de berenjenas.

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Espero que os guste.

Zeytinyağli biber dolması, pimientos rellenos al estilo turco.

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Según todas las enciclopedias y el criterio de todos los estudiosos, el pimiento nos llegó de América con los primeros viajes de Colón. Sin embargo, sabiendo que los libros de historia españoles dicen más mentiras que verdades, y siguiendo algunas rutas etimológicas, vemos que la cosa no está tan clara.

Según el investigador Javier Sierra, en la Iglesia de Santa María la Blanca de Villalcázar de Sirga (Palencia) se conserva en perfecto estado un sarcófago del siglo XIII, morada póstuma de la segunda esposa del infante Felipe, hermano de Alfonso X el Sabio. Se llamaba Leonor Ruiz de Castro y Pimentel, y en su mano sostiene… ¡un pimiento! ¿Cómo es posible, si los pimientos no vinieron a tierras ibéricas hasta finales del siglo XV?. Es un misterio en toda regla. Y, por cierto, ¿de dónde viene el apellido Pimentel en el siglo XIII?

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Esta evidencia apunta a la posibilidad de que los pimientos no llegaran de América, sino que estaban ya en España mucho antes. Pero aunque ese sarcófago ya sea una evidencia, hay que demostrarlo abundando con algunos datos que confirman esta teoría.

Para empezar está la etimología de la palabra pimienta/pimiento. Viene de pigmentum, o sea pigmento, una sustancia colorante orgánica ¿Como es posible que se llamase pigmentum a las bayas de pimienta que solo aportan aroma, sabor y picante a la comida, pero no color? ¿No sería ya algún tipo de pimentón (Capsicum) y no de pimienta?

El uso masivo de aquel pigmentum hizo que fuese considerado ese nombre como sinónimo de condimento, de ahí que, quizás, cuando Alejandro Magno trajo por primera vez el grano de la pimienta (Piper nigrum), la reina de las especias, también se le llamase pigmentum en el concepto de condimento.

El propio apellido Pimentel, fue otorgado por primera vez a D. Vasco Martínez Alonso Pimentel, muerto en 1283, o sea, más de dos siglos antes de que Colón trajese sus pimientos.

Existen escritos y dibujos antiguos (por supuesto que todos precolombinos), en los que se habla de que en toda la India meridional se cultivaba el capsicum.

También en la zona mediterránea se pueden encontrar frecuentes referencias escritas y precolombinas sobre la existencia de pimientos largos (guindillas), redondos (morrones) y hasta del pimentón.

Lo bien cierto, es que ya sean originarios de Oriente u Occidente, los pimientos son un magnífico alimento que destaca porque cuenta con importantísimos beneficios y propiedades para la salud de aquellas personas que tienden a consumirlo de manera habitual.

Tiene un alto contenido en vitaminas C y B6, esta última fundamental tanto para el cerebro como para el sistema nervioso central. Destaca también por su alto contenido en betacaroteno (que al entrar en el organismo se transforma en vitamina A) y vitaminas del grupo B2 (además de vitamina E). Por ello, es ideal para prevenir la aparición de enfermedades degenerativas y crónicas. Específicamente, el betacaroteno ayuda a prevenir el cáncer, las hemorragias cerebrales, las cataratas, y las enfermedades cardíacas. Al igual que los tomates, los pimientos rojos poseen una mayor cantidad de licopeno, que viene a ser un caroteno con propiedades anticancerígenas.

Hoy vamos a preparar una receta de pimientos rellenos al estilo turco, una de esas recetas de cine. Si alguien ha visto la magnífica película de Fatih Akin, “Gegen die Wand” (Contra la Pared) que recibió varios premios como mejor film en el Festival Internacional de Cine de Berlín en el año 2004, así como el premio de mejor película en la 17ª edición de los Premios Europeos de Cine del mismo año, quizás recuerde la escena en la que Sibel (Sibel Kekilli) cocinaba unos pimientos rellenos. Lo que más recuerdo yo de la película no es tanto la preparación de los pimientos rellenos, sino que luego los arrojaba al water.

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Los pimientos rellenos son una receta típica de las regiones del oeste y del sur de Turquía. Se preparan en los meses de verano y muchas veces se usan como acompañamiento de un plato de carne. Los turcos utilizan generalmente pimientos verdes para la elaboración de este plato, aunque a mi me gusta prepararlo con pimientos rojos, pues son más dulces.

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Ingredientes para 4 personas:

4 pimientos verdes o rojos, pero anchos y de un tamaño medio
2 cebollas medianas
200 gr de carne de cordero picada
1 1/2 cs de piñones
aceite de oliva
1 taza de arroz (160 gr)
2 tomates pequeños
1 1/2 cp de azúcar
1 taza de agua
1 1/2 cs de pasas
1 manojo pequeño de perejil
1 manojo pequeño de eneldo
10 hojas de menta ó 1 cp de menta seca en su defecto
1/2 cp de pimienta negra
3/4 cp de canela
1 1/2 cs de zumo de limón
Sal al gusto

Preparación:

Cortamos la cebolla en brunoise. Picamos la carne de cordero y el tomate muy finos. Freímos en una sartén la cebolla cortada previamente y los piñones. Dejamos freir durante 10 minutos o hasta que se dore la cebolla.

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Incorporamos la carne troceada muy fina y removemos hasta que tome color. Añadimos uno de los tomates pelado y picado.

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Damos unas vueltas e incorporamos las pasas y las hierbas finamente cortadas, así como las especias. Dejamos durante otros 10 minutos.

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Añadimos el arroz y removemos durante otros 3-4 minutos. A continuación incorporamos la sal, el azúcar y el agua caliente. Por ultimo incorporamos el tomate concentrado y removemos durante un par de minutos más hasta que se absorba el agua.

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Retiramos el arroz del fuego y lo dejamos reposar durante 10 minutos. Incorporamos entonces el zumo de limón. Quitamos los rabos y las pepitas de los pimientos (se dejan abiertos). Rellenamos los pimientos con el salteado de arroz y cordero.

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Cortamos el tomate que habíamos reservado en trozos del diámetro de los agujeros abiertos en los pimientos. Cubrimos los pimientos con los trozos del tomate a modo de tapa o cierre. En una cazuela que pueda ir al horno, ponemos a cocer los pimientos tapados, con agua y sal, durante 50 minutos o hasta que el arroz esté cocido. Para poner a cocer los pimientos, una vez rellenos, podemos colocar un plato sobre ellos. El plato, con su peso, los mantiene en su lugar y evita que se vuelquen.

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Retiramos los pimientos del fuego y los dejamos enfriar. Los podemos servir fríos o calientes.

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Espero que os gusten y los disfrutéis.

Mtabbal kousa, paté de calabacín jordano.

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La cocina jordana, marcada por su ubicación estratégica en las rutas de caravanas árabes que transportaban especias de la India y arroz de Egipto, ha asimilado numerosas influencias y tradiciones de sus países vecinos, en especial de Turquía y Siria, dando como resultado una gastronomía rica y con una enorme variedad de recetas.

Los platos jordanos satisfacen a todos los gustos, incluso a las personas que más se preocupan por su salud, ya que muchos de ellos están preparados con cereales, yogurt, frutos secos, verduras y frutas.

Las comidas jordanas normalmente constan de varios aperitivos, un plato principal, postres, té dulce de menta o café aromatizado con cardamomo. Se puede comenzar con un mazzeh, una mezcla típica de aperitivos que normalmente se toman antes del plato principal, o bien eligiendo los aperitivos por separado, desde hummus (crema de garbanzos servida con una pasta de semillas de sésamo, ajo y limón) hasta baba ghanouj (puré de berenjenas y pasta de sésamo) o kubbeh (albóndigas fritas hechas de carne, trigo y cebolla).

El plato principal por excelencia de Jordania es el Mansaf, una especialidad beduina a base de cordero sazonado con hierbas aromáticas, cocinado con yogurt seco y servido con arroz, almendras y piñones.

El kebab (cordero con especias en brocheta y cocinado sobre carbón), el jaaj mashwee (pollo asado) o el waraq dawalee (hojas de parra cocinadas al vapor con arroz y carne) son otras recetas tradicionales.

De entre todos los postres, probablemente el más famoso sea el baklava, masa de hojaldre rellenas de frutos secos y bañada en miel. El knakeh (cereales con queso de cabra cocinados en almíbar) es otra alternativa igualmente deliciosa.

Hoy os propongo un entrante de preparación rápida y sencilla que habitualmente se sirve entre los mazzeh que dan inicio a la comida. Se trata del Mtabbal Kousa, un delicioso pâté de calabacín que, acompañado de un buen pan pita o pan lavash, hará las delicias de vuestros comensales.

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Ingredientes:

2 Calabacines medianos
2 cs de aceite de oliva
2-3 dientes de ajo picados fino
2 cebollas medianas picadas finamente
4 cs de yogur natural
1 cp de tahini
1 1/2 cc de menta seca
1 cc de pimienta blanca
1/4 cc de canela molida
Sal al gusto
Pan pita o lavash para acompañar
Menta fresca para decorar

Preparación:

Esta receta la podemos elaborar con diversas cocciones del calabacín. Una primera opción es hacer unos cortes profundos al calabacín con la punta del cuchillo, envolverlos con papel de aluminio e introducirlos en el horno a 180 ó 200 ºC unos 30 minutos para que queden bien tiernos.

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Mientras tanto, pelamos y picamos la mitad del ajo y la cebolla muy finos, y los ponemos a freir en el aceite de oliva a temperatura media hasta que adquieran un color ligeramente dorado.

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Cuando los calabacines estén en su punto los retiramos del horno y cortamos las puntas. Si queremos podemos retirarle la piel. Para ahorrar tiempo se puede cocer el calabacín con un poco de agua y luego asarlo para darle más sabor.

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Estrujamos el calabacín para retirar el exceso de líquido y que nuestro paté no quede aguado. Seguidamente, en un mortero, machacamos el calabacín junto con la cebolla y el ajo. Si no hemos retirado la piel ésta se irá desprendiendo sola y la podremos sacar fácilmente. También podemos pasarlo por un procesador de alimentos. Yo utilizo este sistema.

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La segunda opción es freír el calabacín bien picado, incluida la piel, junto con la cebolla y la mitad del ajo, de forma que elimine el agua durante la cocción.

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Cocemos los calabacines durante 15 minutos a temperatura media, removiendo constantemente para que no se pegue a la sartén, e igualmente lo majamos en un mortero o en una picadora eléctrica.

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Ya sea con el calabacín preparado de una forma u otra, vamos poniendo la pulpa machacada o triturada en un bol, añadimos el yogur y el tahini, y mezclamos. Condimentamos el paté de calabacín con el resto de ajo picado, la menta seca, la pimienta blanca y la canela molida. Salamos al gusto y mezclamos. Si deseamos hacer la receta algo más ligera, podemos dejar de que añadir el yogur, pero es más sabroso con yogur.

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Ponemos el paté en el plato de servir y decoramos con un poco de menta fresca.Calentamos el pan de pita o el pan lavash árabe y servimos junto al paté.

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Espero que os guste y que lo disfrutéis.

Falafel, hamburguesa de garbanzos.

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La mayoría de lectores habréis oído hablar del falafel e incluso puede que lo hayáis comido, si bien puede haber también otros que no hayaís oído hablar de él.

El Falafel son albóndigas o hamburguesas fritas, hechas con garbanzos o habas secas, mezcladas con especias, y se ha convertido en una de las recetas más populares de Oriente Medio. Dependiendo del lugar al falafel se le da la forma de croqueta, pequeña hamburguesa o bola, que se fríe con aceite de oliva y se elabora en su versión más corriente, principalmente con garbanzos. Es una receta muy sabrosa y fácil de hacer. El Falafel puede ser servido como aperitivo, con Hummus o con Tahini, o como plato principal. Si es en bocadillo, rellenamos el pan pita caliente con falafel, lechuga, tomates, Tahini, sal y pimienta. Se les empieza a denominar como “perritos calientes de Oriente Medio”.

Se cree que el Falafel nació en Egipto, donde se le denominaba “taamiya” en el dialecto de El Cairo . Ahora se come en todo el Oriente Medio, como comida callejera muy popular. Fue concebido originalmente para ser comido como un sustituto de la carne durante la Cuaresma. Durante el Ramadán, el falafel se consume como parte del “iftar”, la comida que rompe el ayuno después de la puesta del sol. Israel afirma el falafel como su alimento nacional, mientras que los palestinos reclaman que les fue robado a ellos. La realidad es que no fue hasta que miles de judíos de todo el mundo emigraron a Israel en la década de 1950, que el falafel se convirtió verdaderamente en el emblema de Israel. Algunos de los colonos judíos en Palestina conocidos como “hebreos beduinos”, se pusieron el tocado imitando a los árabes y sus costumbres. Ellos convirtieron el falafel en comida callejera y lo hicieron propio, según algunos historiadores. El hecho es que el plato es muy popular en el Medio Oriente y se ha extendido a otros países.

Los árabes reclaman el plato como suyo. Tanto los palestinos como los judíos yemenitas en Jerusalén, preparan el falafel de garbanzos. Sumergen los garbanzos en el agua con bicarbonato de sodio durante horas y entonces los muelen junto con cebolla, perejil, semillas de sésamo y especias como el comino, el chile en polvo y el cilantro. Luego los convierten en bolas o hamburguesas y los fríen.

El Falafel egipcio está hecho de habas secas remojadas y es picante, e incluye ajo, cebolletas, puerros y cebollas con pimienta. La pimienta de Cayena se utiliza en la receta de Alejandría. Se consume en su mayoría con un pan pita de trigo y ensalada con salsa Tahini.

En el Líbano, la ensalada tabbouleh se come con falafel. También se incluyen como acompañamiento para este plato, pepinos, nabos y cebolla.
En Siria se utiliza Sumac en el falafel. En otros países de Oriente Medio se incluyen patatas fritas como acompañamiento.

El Falafel se ha vuelto tan popular que la cadena de restaurantes fast food McDonald’s sirve una versión llamada “McFalafel” en algunos países. Esta exótica variedad de comida de los países de Oriente Medio, llegó a Europa y los EE.UU. en algún momento en la década de 1970. También se sirve el Falafel como albóndigas con salsa de tomate en algunos lugares, mientras que en otros lo sirven acompañado con hummus (pâté de garbanzos cocidos) o babaghanoush (pâté de berenjena y tahini).

El falafel egipcio original se prepara a partir de granos de haba seca, pero a medida que avanza hacia el norte las habas son sustituidas por garbanzos. Se pueden encontrar nuevas variedades de falafel como el “falafel rojo con jalapeños”, que se sirve con pimientos asados, tomate y salsa de yogur picante. Otra variedad es el “Orange falafel”, hecho de patatas dulces (batata) y acompañado de col, salsa de miel y pasta de sésamo y jengibre.

Hoy os propongo la receta tradicional de falafel de garbanzos, para la que he utilizado garbanzos pelados de Paquistán, cuna del garbanzo.

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Ingredientes para 4 personas:

Para el falafel:

250 gr de garbanzos o de habas secas, en remojo desde la noche anterior
1 cebolla morada picada
1/4 taza de perejil fresco
1/4 taza de cilantro fresco
1 diente de ajo grande picado
1 cc de comino molido
½ cc de canela en polvo
1 cp de semillas de sésamo
½ taza de harina de garbanzos y la suficiente para el rebozado
1 cp de bicarbonato o levadura en polvo
1 cc de sal
1 cc de pimienta negra
½ cucharadita de cayena molida (opcional)
Aceite para freír

Para acompañar:

4 pan pita
1/2 lechuga
2 tomates de ensalada

Para la salsa de Yogourt:

1 yogurt griego
2 ramas de menta fresca
8 tallos de cebollino
1 chalota o cebolla pequeña
2 pepinillos
1 cp de alcaparras
1 ajo picado
2 cs de aceite de oliva virgen extra
Sal al gusto

Preparación:

Lavamos con agua y escurrimos los garbanzos dejados en remojo la noche anterior. Preparamos y picamos el perejil, el cilantro y la cebolla.

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Trituramos directamente los garbanzos remojados “sin cocer” con la batidora o picadora junto con las cebollas, los ajos, el perejil, el cilantro fresco y una taza de agua. Mezclamos hasta conseguir una textura espesa.

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Añadimos la sal, el comino molido, la pimienta negra, la cayena (opcional), el bicarbonato y mezclamos un poco. Dejamos reposar la mezcla durante 30 minutos como mínimo. Yo la dejo en reposo un par de horas.

Formamos con la mezcla pequeñas bolas o mini hamburguesas, del tamaño de una pelota de ping pong. Las aplastamos un poco para darles forma de hamburguesas. Si la mezcla nos queda demasiado húmeda y nos resulta dificil formar bolas, podemos añadir un poco de pan rallado o harina de garbanzos.

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Freímos en abundante aceite de oliva a fuego medio/fuerte hasta que nos queden dorados (5-7 minutos). Los retiramos a un plato con papel absorbente para eliminar aceite.

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Podemos servir el falafel caliente en un plato como aperitivo, acompañado de unas hojas de lechuga y tomate, y adornado con salsa de yogur hecha mezclando la menta fresca, el cebollino, la chalotas o cebolla, los pepinillos, las alcaparras y el ajo picados, con el aceite de oliva. Cada cual puede variar las proporciones a su gusto. También podemos preparar bocadillos en pan pita con el mismo acompañamiento. Hay otras formas de presentarlo, pero así ya es un plato muy completo.

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Espero que disfrutéis de esta receta. Buen provecho.