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Salteado de tofu marinado en jengibre.

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El tofu es un alimento oriental que se obtiene coagulando la leche de soja y prensando el cuajo obtenido, de modo similar a como se prepara el queso a partir de la leche.

Sus ingredientes son semilla de soja, agua y solidificante o coagulante. Tiene una textura firme parecida a la del queso, sabor delicado, color blanco crema y suele presentarse en forma de cubos. Es muy empleado en la cocina japonesa, que le ha dado fama en Occidente, pero su uso está también muy extendido en China y en la cocina asiática en general.

Se atribuye su invención al príncipe Liu An en China entre los años 179 y 122 a.C. y posteriormente su técnica de producción fue introducida en Corea y Japón. Es muy probable que su difusión coincidiera con la expansión del budismo, ya que es una importante fuente de proteínas en la dieta vegetariana del budismo asiático.

El tofu es bajo en calorías, con cantidades relativamente grandes de proteína y muy poca grasa. Es rico en hierro y dependiendo del coagulante usado durante su manufactura, puede también tener altos contenidos de calcio y/o magnesio.

Si se cocina con alguna especia el tofu toma el sabor de la misma, lo que hace de él un buen ingrediente para guisos y sopas especiales. Ningún producto animal interviene en su elaboración, y por ello es muy usado por los vegetarianos como sustituto de la carne.

El vocablo “tofu”, proviene de tōfu en japonés, que a su vez deriva del chino “tou-fu”, compuesto por los caracteres de frijol y “cuajado” o “fermentado”.

La coagulación se produce añadiendo una sal no tóxica a la leche de soja. Los coagulantes básicos son el Sulfato de calcio (yeso), que es el sistema tradicional y el más extendido para obtener tofu al estilo chino, los Cloruros de magnesio y de calcio, que tienen un alto grado de solubilidad en el agua y afectan a la proteína de soja del mismo modo, y el Glucono delta-lactona (GDL), ácido orgánico que produce un tofu de fina textura, casi con la apariencia de la gelatina, que se usa de forma específica para los tofus más suaves, y proporciona un toque de sabor ácido al producto finalizado.

Su sabor es neutro y su textura algo gomosa. De ahí que se preste a elaboraciones tan diversas como las hamburguesas de tofú o como acompañamiento de ensaladas, entre muchas otras. Son tan numerosas las formas en las que se puede presentar el tofú que tan sólo es necesaria una pizca de imaginación para conseguir un plato rico y nutritivo.

El tofú, por sus características, absorbe cualquier sabor que se le añada. Así, si se mezcla con especias picantes, sabe picante; y si se combina con alimentos dulces, puede formar parte de deliciosos postres como una tarta de chocolate.

Puede, no obstante, optarse por realzar su sabor neutro añadiendo tofú a diferentes platos, de los que va a tomar el sabor, o bien plantearlo como base principal de distintas preparaciones. Podemos por ejemplo empanar el tofú con una mezcla de pan rallado, hierbas aromáticas, ajo y perejil, o combinar el tofú salteado con salsa de soja, bien sea solo o como un ingrediente más en otros platos, o también macerar el tofu ,como en el plato que hoy os propongo, con una mezcla de ajo, jengibre, salsa de soja, aceite de sésamo, azúcar moreno y jugo de limón, y cocinarlo una vez que adquiera el sabor de la mezcla.

Este es un salteado crujiente y lleno de sabor. Marinar el tofu le da unos deliciosos sabor y textura. Normalmente soy demasiado impaciente para los adobos, pero definitivamente, a veces vale la pena la espera. Se prepara con fideos de arroz, pimientos, cebolla tierna y col de Filder o repollo napa.
La col de Filder es una col puntiaguda de sabor dulce más discreto y fino que otras variedades , y el repollo napa es el que conocemos como col china.

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Para el tofu marinado:

1 bloque de tofu firme, escurrido y cortado en cubos
2 cucharadas de jengibre fresco, pelado y finamente picado
2 dientes de ajo, finamente picado
2 cucharadas de salsa de soja
Aceite de sésamo 2 cucharadas
El jugo de medio limón
1 cucharada de azúcar moreno

Para el salteado:

300 gr de fideos de arroz de Tailandia
1/2 pimiento rojo en rodajas
1/2 pimiento amarillo en rodajas
1/2 pimiento verde en rodajas
4 cebollas de primavera, en rodajas
3 tazas de repollo napa o col de Filder, en rodajas finas
1/2 taza de aceite vegetal
Sal al gusto

Para la salsa ácida de miso:

2 cs de pasta de miso color beige
3 cp de azúcar
2 cs de agua caliente
El jugo de un limón
1/4 taza de vinagre de arroz
1 cp de pasta de chile

Preparación:

Preparamos los ingredientes para el adobo y escurrimos un buen taco de tofu duro.

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Cortamos el tofu en cubos de aproximadamente 1,5 cms de lado. Debe ser un tamaño adecuado para que absorba bien el adobo.

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Mezclamos el ajo y el jengibre rallados con la salsa de soja, el aceite de sésamo, el jugo de limón y el azúcar moreno. Agregamos el queso de soja y mezclamos bien. Lo colocamos todo en un recipiente con una tapa que cierre hermético para que podamos agitarlo cada cierto tiempo para redistribuir el adobo. Dejamos marinar durante un mínimo de 2 horas.

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Cocemos los fideos de arroz en agua hirviendo durante 7 minutos, enjuagamos con agua fría durante 1 minuto, escurrimos y reservamos en el frigorífico durante 2 horas.

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Cortamos los pimientos y las cebolletas en rodajas. Cortamos también el repollo napa en rodajas finas.

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Mezclamos los ingredientes de la salsa ácida de miso, y reservamos a un lado.

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Calentamos el wok a fuego medio-alto. Agregamos el tofu con su adobo. Cocinamos hasta que el adobo se haya absorbido, revolviendo de vez en cuando para evitar que se pegue. Retiramos del fuego y reservamos.

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Ahora incorporamos el aceite vegetal al wok. Cuando esté caliente, añadimos los pimientos y el repollo napa y salteamos durante 2 minutos. Incorporamos la salsa ácida de miso y mezclamos durante 1/2 minuto.

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A continuación añadimos los fideos de arroz cocinados y refrigerados y la cebolleta verde, y revolvemos para combinar bien.

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Sólo nos queda emplatar y servir el salteado de fideos bien caliente, cubierto con los cubos de tofu por encima. Podemos decorar con semillas de sésamo.

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Espero que os guste.

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Yu Xiang Qie Zi, cazuela de berenjenas al estilo de Sichuán

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El cultivo de la berenjena es anterior al año 2000 a. C. y existen innumerables documentos escritos que sitúan su origen en el sudeste asiático. Los datos más antiguos que se conocen la establecen en el estado de Assam (al noreste de la India), en Birmania y en China. Llevada por comerciantes árabes, pasó al norte de África, y más tarde, en la Edad Media, entró a Europa por la España musulmana, desde donde se extendió su cultivo por los países cálidos del Mediterráneo.

La primera documentación sobre la berenjena en lengua castellana se encuentra en el libro llamado Cancionero de Baena (del siglo XV) donde cita sus usos y virtudes. Fue introducida en América por los españoles.

Allí donde se produce es muy consumida. Los mayores productores mundiales de berenjena son China e India. También se produce en Japón y en diversos países del Mediterráneo como España, Italia y Grecia.

La berenjena es un producto culinario muy apreciado por diferentes culturas. Muchas naciones tienen un plato típico elaborado a partir de berenjena. En España tenemos el pisto, la samfaina y la escalivada, donde la berenjena se acompaña de pimiento, y también las berenjenas escabechadas de Almagro. Los griegos tienen la Moussaka, y los italianos tienen la “caponata”, “la parmigiana” (uno de los platos más famosos junto con la Moussaka griega) y “gli scapici”(conserva en aceite típica del sur de Italia). Los turcos tienen el Imam Bayildi y los árabes el Baba ganush.

La berenjena se puede consumir rellena, horneada, asada a la llama o salteada tiene sabor agradable, pero no así hervida. Si se va a preparar al vapor es recomendable hacer un Dégorger que consiste en cortarla en rodajas y provocar un fenómeno de ósmosis añadiendo sal. Así se intercambian líquidos de manera que los compuestos que le dan sabor amargo salen al exterior, pues el líquido huye de donde hay menos densidad hacia donde hay más, potenciándose además su sabor agradable que está determinado por sustancias no solubles.

Si se desea freirla, se recomienda sumergir los trozos de berenjena en agua con sal durante 24 horas. Dado que la textura de la pulpa es muy cavernosa —llena de aire y agua— si se fríe directamente actúa como una esponja absorbiendo gran cantidad de aceite, y con ello excesivas calorías. Pero después de introducida en esta solución salina, este efecto desaparece y la berenjena, saturada de agua, apenas absorbe aceite. También podemos cocerla al vapor antes de freírla, con lo que conseguimos el mismo efecto.

Contiene asimismo estatinas que se emplean para el tratamiento de las dislipemias (problemas con las grasas) como la hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia y otras. Ayuda a reducir el colesterol y a prevenir la arteriosclerosis. También reduce los niveles de glicemia, lo cual es beneficioso para los diabéticos.

Hoy preparamos un plato de berenjena típico de la provincia china de Sichuán que de seguro os gustará. Se trata de un guiso de berenjenas y carne de cerdo en una deliciosa salsa con un puntito picante.

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Ingredientes:

2 berenjenas chinas
1 zanahoria
150 gr de carne de cerdo picada
10 gr de seta oreja de madera (mu ēr)
2 dientes de ajo
2 cm de jengibre
3 cs de salsa de soja clara
1 cs de salsa de ostras (háo yóu)
3 cs de vinagre de arroz
1/2 taza de caldo de pollo
1 cs de azúcar
1 cs de pasta de judía de soja fermentada (Doen Jang)
1/2 cp de pasta de guindilla (Gochu Jang)
1/2 cp de guindilla molida (Gochugaru)
2 cs de maizena diluidas en agua
5 gotas de aceite de sésamo
2 cs de aceite de cacahuete
Aceite de semillas
3 cebolletas picadas
Pimienta de Sichuán

Preparación:

En primer lugar preparamos todos los ingredientes que hemos de utilizar para la elaboración de este plato.

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Pelamos y cortamos la zanahoria y las cebolletas. Picamos la carne, los ajos y el jengibre. En un bol, mezclamos las salsas de soja y de ostras, la maizena, el vinagre, el azúcar, la pasta de soja fermentada, la pasta Gochujang de guindilla y las hojuelas de guindilla molida.

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Cortamos la berenjena por la mitad longitudinalmente y luego en trozos al biés o en bastones, como mas os guste. A mi particularmente me gusta mas en corte sesgado.

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Rápidamente, para evitar que se oxiden, introducimos las berenjenas en una fuente con agua y sal durante 30 minutos o las cocemos al vapor en una cazuela vaporera durante 5 minutos.

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Freímos las berenjenas bien escurridas en un wok, con un poco de aceite de semillas caliente, durante 10 minutos si las hemos puesto a remojo, o durante 3 minutos, si las hemos cocido previamente al vapor. Escurrimos las berenjenas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite y reservamos.

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En el mismo wok, agregamos un poco de aceite de cacahuete, (podemos usar el mismo que hemos utilizado para freír las berenjenas), y esperamos que se caliente. Agregamos el jengibre, el ajo y la pimienta de Sichuán machacada previamente en un mortero, y salteamos hasta que se doren y exhalen un olor perfumado. Incorporamos la la zanahoria laminada fina y salteamos durante un minuto.

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A continuación añadimos la carne picada y salteamos durante un par de minutos más. Incorporamos la seta oreja de madera sin dejar de remover.

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Agregamos la mezcla de salsas con la maizena. Antes de añadirla, removemos el contenido del bol para asegurarnos que la maizena no se haya sedimentado. Incorporamos las berenjenas que habíamos reservado, esperamos hasta que rompa el hervor y agregamos el caldo de pollo.

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Cocinamos durante 3 minutos más, agregamos ahora el aceite de sésamo y las cebolletas picadas, reservando un poco para decorar el plato y apagamos el fuego.

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Sólo nos queda emplatar, decorando con un poco de cebolleta y a disfrutar de este magnífico guiso de berenjenas.

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Espero que os guste.

Sopa de miso con tofu y setas, guiso curativo.

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El miso es una pasta aromatizante fermentada, hecha con semillas de soja y/o cereales y sal marina. Durante siglos fue considerado un alimento curativo en China y Japón. El kome miso era el preferido por la familia imperial japonesa y los samuráis, por tener un sabor más refinado e incluso un poco dulce. Su consumo empezó a popularizarse hace tan sólo unos 100 años.

Contiene enzimas que ayudan a la digestión, y suministra carbohidratos, lípidos, vitaminas, minerales y proteínas. Algunos sostienen que el miso sin pasteurizar puede reconstruir la flora intestinal que haya sido deteriorada por dietas de alto contenido en carnes, azúcar, productos químicos y antibióticos, aunque no hay ningún estudio científico que lo ratifique.

Utilizado como reconstituyente de la flora intestinal y como eficaz favorecedor del tránsito intestinal, alivia las hemorroides.

En la elaboración de un miso liviano o ligero, la soja es inoculada con un cultivo o fermento y se incuba durante setenta y dos horas. El cultivo preparado para producir miso se llama kōji, y es una mezcla de trigo o de arroz con el fermento kōji-kin (especie de hongo asociado actualmente al Aspergillus oryzae), o sino con el shōyu-kōji-kin (Aspergillus sojae). Las fabricaciones del miso y del tamari (salsa de soja sin trigo) en Japón, tienen una larga tradición, donde el clima y el proceso de fermentación son críticos para el resultado final del producto. Existen catadores profesionales. Se usan barricas de madera de cedro, en las que se deposita el producto durante más de un año. Los elaborados industrialmente no respetan estos procesos, lo que incide en la peor calidad final del producto.

Los misos más afamados son fermentados por largo tiempo. La fermentación del Shiromiso (miso blanco) dura aproximadamente un año y resulta ser el de sabor más suave. La del Akamiso (miso rojo) dura aproximadamente dos años y tiene un sabor más fuerte que el blanco. El Kuromiso (miso negro) fermenta durante aproximadamente tres años y su gusto es intenso, y el Hatchomiso es la variedad más concentrada y proteica al no llevar ningún tipo de grano añadido (arroz, trigo o cebada).
Los misos blancos, rojos o negros se utilizan especialmente para condimentar sushi durante el invierno ya que así el sushi que de suyo es fresco recibe un tono cálido para el paladar.

Al haber sido elaborado de forma tradicional, contiene enzimas vivas y aminoácidos por lo que para lograr mantener todas sus propiedades es aconsejable no hervirlo.

La sopa de miso se disfruta en Japón durante todo el día. Se sirve en el desayuno, ya que es rápido de preparar. A la hora de cenar, esta sopa comienza o termina la comida. El Miso es una pasta rica en proteínas nutritivas a base de soja fermentada mezclada con el arroz, trigo o cebada. Para hacer esta sopa se puede utilizar miso rojo (akamiso) o miso blanco (shiromiso). El primero tiene un sabor más contundente. El Alga Kombu, es un tipo de alga marina que se vende en forma de tiras secas en los mercados asiáticos y tiendas de alimentos naturales.

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Ingredientes:

Para el caldo dashi:

1 pieza de alga kombu, de 10 ó 12 cms de largo
4 tazas de agua
1 taza llena de copos de bonito seco
2 setas shitake secas

Para la sopa:

1 cs de miso blanco por persona
1 cs de mirin o sake
1 manojo de setas enoki frescas
100 gr de Tofu suave cortado en cubos
1 cebolla tierna incluyendo la parte verde
75 gr de puerro
75 gr de patata
75 gr de nabo daikon encurtido
100 gr de fideos udon precocidos

Preparación:

Lo primero que hemos de hacer es preparar el caldo Dashi. Con un paño de cocina húmedo, limpiamos el kombu, pero sin lavarlo. En una cacerola a fuego medio, combinamos el kombu, las setas shitake secas y el agua. Cocemos lentamente, casi sin hervir. Cuando lleve un buen rato cociendo añadimos los copos de bonito, sin revolver. Quitamos de inmediato del fuego y dejamos que los copos se hundan hasta el fondo de la cacerola. Colamos el caldo con un colador de malla fina en un bol grande y reservamos las setas cocidas. Desechamos los copos de bonito.

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Mientras cuece el caldo dashi, preparamos las verduras. Cortamos las patatas muy finas, el puerro y la cebolleta tierna en diagonal, las setas shitake sin el pie y el nabo daikon, en laminas, cortamos la parte inferior de los tallos de las setas enoki y la desechamos, y por último cortamos el tofu en dados.

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Volvemos a poner el caldo dashi en la cacerola, y añadimos las patatas, la cebolleta tierna, las setas shitake, el nabo daikon y el tofu, y dejamos cocer hasta que las patatas estén hechas.

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A continuación, añadimos una cucharada de miso por persona y el mirin, y revolvemos hasta que se mezclen bien con el caldo.

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Enjuagamos bien los fideos udon precocidos y los añadimos a la sopa.

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Llevamos a ebullición y retiramos la sopa del fuego.

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Preparamos los cuencos para servir la sopa con un poco de setas enoki y del puerro finamente laminado en diagonal, y servimos la sopa bien caliente, para que se pochen un poco al calor del caldo. Decoramos con algo más de puerro verde y servimos inmediatamente.

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Sólo nos queda suministrar unos palillo para disfrutar de este magnífico plato con propiedades curativas.

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Espero que os guste.

Wontón, dumpling chino frito o en sopa.

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El wontón es una dumpling de masa muy fina y rellena (generalmente de carne picada de cerdo) muy común en la gastronomía de China. Es consumida cocida en sopas o frita.

El nombre wontón se escribe en chino como húntún o yúntūn, denominación que designa en el norte de China una “pasta de forma irregular”.
Se trata de un plato muy popular que en cantonés significa “nubes rebosantes”. Por esta razón hoy en día en algunos idiomas como el inglés se denomina wonton siguiendo las directrices cantonesas de pronunciación “wuntun”.
En Sichuan, al wontón se le conoce como “chāo shǒu” y se sirve a menudo en pasta de sésamo y salsa de pimiento chile en un plato denominado “aceite de wantán rojo”.

Cada wontón está elaborado con una masa de 10×10 centímetros , elaborada con harina de trigo, agua, y sal. Esta masa se rellena básicamente con carne picada de cerdo, gambas, jengibre, cebollas picadas, aceite de sésamo y salsa soja. Se puede decir que los tortellini o ravioli en la cocina italiana, son la variante de los wontón que Marco Polo trajo a Occidente (curiosamente en chino a los tortellini y ravioli se les denomina de manera genérica como “wonton italianos”.
La sutileza de la pasta del wonton hace que al cocer se parezcan a albóndigas. Otras variantes de wonton son los wonton de gambas o wonton de pescado. La variante frita del wonton se suele servir como snack o aperitivo, particularmente en la cocina americo-china. En la cocina filipina se llama pinsec frito.

Durante la celebración del año nuevo chino, la gente suele poner monedas de plata dentro de los wontons para desear buena suerte.

La que preparamos hoy, es una receta básica para wonton con un relleno de carne de cerdo y camarones. Podéis consumirlo frito o en sopa, a vuestro gusto. Para darle más sabor, vamos a utilizar castañas de agua dulce.

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Ingredientes para la masa:

200 gr de harina de trigo
1 huevo
100 cc de agua a temperatura ambiente
1 pizca de sal

Ingredientes para 35-40 wonton:

400 gr de carne de cerdo magra
400 gr de camarones medianos pelados y limpios
1 cebolleta tierna
3 castañas de agua
1 cs de jengibre picado
1 cs de salsa de ostras
2 cp de salsa de soja
1 cs de vino de arroz chino, jerez seco o vinagre de arroz
1 cp de azúcar moreno
8 gotas de aceite de sésamo
Pimienta blanca recién molida, al gusto

Ingredientes para la sopa:

Caldo de pollo (preparado con pollo, cebolleta, ajos, jengibre, anís estrellado, pimienta negra en grano, 1 seta siitake, agua y sal)
Cebolleta picada
1 seta siitake por persona, remojada y cortada en láminas
Unas hojas de espinaca
Ajo frito en láminas

Preparación:

Lo primero que hemos de hacer es la masa para los wontons. En un bol tamizamos la harina con la sal, hacemos un hoyo en el centro y agregamos el huevo y el agua. Comenzamos removiendo con una cuchara integrando los ingredientes hasta formar una bola con una textura muy blanda, brillante y medio pegajosa que se debe pasar al banco de trabajo espolvoreada con almidón de maíz (maicena), para que no se pegue. Amasamos la bola hasta que no se pegue en las manos, espolvoreando con almidón de maíz y levantando y golpeando la masa contra el banco. Veremos que poco a poco comienza a tomar textura.

Colocamos la bola en un bol con la base espolvoreada con almidón de maíz, y lo cubrimos con un paño para evitar la deshidratación. Dejamos 30 minutos en reposo a temperatura ambiente.

Pasado el tiempo de descanso estiramos la masa bien fina con un rulo de cocina. Al terminar de estirar debe quedar como una fina tela. Esta masa se puede cortar en cuadrados de 10cm x 10cm, que no se deben amontonar sin oreado previo y sin espolvorear almidón de maíz entre capa y capa para que no se peguen entre si.

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Si queremos ahorrarnos todo este trabajo, podemos comprar las láminas de masa envasadas y congeladas en tiendas especializadas de comida china.

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Picamos, la cebolla, la carne de cerdo y el camarón. Pelamos las castañas de agua y las picamos finamente. Picamos el jengibre muy fino. Salteamos la cebolla y el jengibre picado en una sartén a fuego bajo. Añadimos las castañas de agua y a continuación la carne picada y los camarones. Incorporamos la salsa de ostras, la salsa de soja, el vino de arroz o jerez o vinagre de arroz, el azúcar, el aceite de sésamo y la pimienta blanca. Cocinamos durante 1 minuto y retiramos del fuego. Dejamos enfriar.

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Para llenar el wonton, colocamos las laminas de masa sobre el banco de cocina tapadas con un paño húmedo para evitar que se sequen. Ponemos una lámina en la palma de la mano y humedecemos los bordes con agua. Ponemos una cucharada colmada de relleno del wonton en el centro de la lámina. Doblamos la envoltura del wonton por una diagonal, juntando las esquinas opuestas. Presionamos firmemente en los extremos para sellar. Utilizamos los pulgares para empujar hacia abajo sobre los bordes del relleno para centrarla. Repetimos con el resto de wontons.

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Una vez preparados los dumplings, tenemos dos alternativas. La primera es preparar sopa de wontón con caldo de pollo que habremos preparado con cebolleta, ajos, jengibre, anís estrellado, pimienta negra en grano, 1 seta siitake, agua y sal. Calentamos el caldo y añadimos los wontons (unos 3 o 4 por persona), y dejamos hervir suavemente hasta que suban a la superficie. Eso será más o menos en 3 minutos y querrá decir que ya están listos. Servimos en cada bol el caldo, los wonton, unas hojas de espinaca y decoramos con cebolleta picada y ajo frito. Esta bien que pongáis en la mesa soja, aceite de sésamo y alguna salsa picante para que cada uno la aderece a su gusto.
La segunda alternativa es freír el wontón en aceite a 180 ºC. Añadimos el wontón en lotes pequeños y freímos, removiendo ocasionalmente, unos 2 minutos o hasta que estén dorados. Retiramos con una cuchara y escurrimos sobre toallas de papel absorbente.

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Los wontons se pueden preparar con anticipación y congelarlos para utilizarlos cuando nos apetezca, descongelándolos previamente.

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Espero que lo disfrutéis.

Sukiyaki, un plato especial para una velada especial

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¿Qué os parece sorprender a vuestros amigos con comida japonesa?.
Es un tanto exótico, divertido, y sobre todo muy fácil de preparar.
Vamos a preparar Sukiyaki (Ski/ya/ki), que es el plato japonés por excelencia.
En Japón la ”u” no se pronuncia cuando va unida a la “k” como “takusan”.
Este plato se come como una fondue. Todos los comensales pueden participar en la elaboración del plato, ya que se preparan los elementos con anticipación, colocándolos en bandejas, y se cocinan sobre la mesa con un pequeño hornillo, que puede ser de alcohol, de gas o eléctrico. Ademas podeis ir jugando a las prendas, quitándoos parte de la vestimenta cada vez que se le caiga algo a alguien de los palillos….

Ingredientes:

4 cebollas tiernas
1 manojo de hojas de shungiku (hojas de crisantemo)
8 shitake frescos (o champiñones)
1/2 col china
1 bloque de tofu
2 paquetes de shirataki (pasta japonesa de konjac) – sustituible con espagueti de trigo.
1 1/2 taza de caldo dashi (caldo japonés de alga kombu y copos de atun)
1/2 taza de salsa de soja
1/2 taza de mirin (licor dulce de arroz)
3 cucharadas de azúcar
600 g de carne de ternera, cortada en lonchas muy finas (como jamón) – la mejor carne para sukiyaki es la que tiene finas vetas de grasa (lomo alto de ternera o buey)
1 trozo de grasa de riñon de ternera
4 huevos

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Preparación:

Cortad las cebollas tiernas diagonalmente de igual tamaño. Partid las hojas de crisantemo por la mitad. Recortad los tallos de las setas. Cortad el tofu en dados de 3 cms cada uno, lavad los fideos shirataki o hervid los espagueti de trigo.
¡IMPORTANTE! No os asustéis por el olor “desagradable” que tienen al abrir el paquete. Tenéis que aclararlos bien con agua fría antes de cocinarlos, para quitarles cualquier resto del líquido que les acompaña. Además, os recomiendo, darles unos cortes con unas tijeras antes de cocinarlos, porque se quedan hechos una bola y son difíciles de manejar. Así será más fácil cocinarlos y comerlos.
Poned todos estos ingredientes decorativamente en un plato.

Para la salsa, hervid la mezcla de caldo dashi, salsa de soja, mirin y azucar.

Calentad una olla metalica baja, a poder ser de hierro fundido. Engrasadla con la grasa de riñon. Freíd un poco de carne. Añadid parte de la salsa. Colocad el resto de ingredientes en la olla de forma armoniosa y verted sobre ellos más salsa.

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Pasados un par de minutos al fuego, se traslada la olla al hornillo que habreís dispuesto sobre la mesa. Ya podeís comenzar a comer el sukiyaki mojándolo en huevo batido. Añadid poco a poco el resto de los ingredientes mientras se está comiendo. En caso de que se consuma la salsa, añadid caldo y salsa.

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