Zeytinyağli biber dolması, pimientos rellenos al estilo turco.

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Según todas las enciclopedias y el criterio de todos los estudiosos, el pimiento nos llegó de América con los primeros viajes de Colón. Sin embargo, sabiendo que los libros de historia españoles dicen más mentiras que verdades, y siguiendo algunas rutas etimológicas, vemos que la cosa no está tan clara.

Según el investigador Javier Sierra, en la Iglesia de Santa María la Blanca de Villalcázar de Sirga (Palencia) se conserva en perfecto estado un sarcófago del siglo XIII, morada póstuma de la segunda esposa del infante Felipe, hermano de Alfonso X el Sabio. Se llamaba Leonor Ruiz de Castro y Pimentel, y en su mano sostiene… ¡un pimiento! ¿Cómo es posible, si los pimientos no vinieron a tierras ibéricas hasta finales del siglo XV?. Es un misterio en toda regla. Y, por cierto, ¿de dónde viene el apellido Pimentel en el siglo XIII?

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Esta evidencia apunta a la posibilidad de que los pimientos no llegaran de América, sino que estaban ya en España mucho antes. Pero aunque ese sarcófago ya sea una evidencia, hay que demostrarlo abundando con algunos datos que confirman esta teoría.

Para empezar está la etimología de la palabra pimienta/pimiento. Viene de pigmentum, o sea pigmento, una sustancia colorante orgánica ¿Como es posible que se llamase pigmentum a las bayas de pimienta que solo aportan aroma, sabor y picante a la comida, pero no color? ¿No sería ya algún tipo de pimentón (Capsicum) y no de pimienta?

El uso masivo de aquel pigmentum hizo que fuese considerado ese nombre como sinónimo de condimento, de ahí que, quizás, cuando Alejandro Magno trajo por primera vez el grano de la pimienta (Piper nigrum), la reina de las especias, también se le llamase pigmentum en el concepto de condimento.

El propio apellido Pimentel, fue otorgado por primera vez a D. Vasco Martínez Alonso Pimentel, muerto en 1283, o sea, más de dos siglos antes de que Colón trajese sus pimientos.

Existen escritos y dibujos antiguos (por supuesto que todos precolombinos), en los que se habla de que en toda la India meridional se cultivaba el capsicum.

También en la zona mediterránea se pueden encontrar frecuentes referencias escritas y precolombinas sobre la existencia de pimientos largos (guindillas), redondos (morrones) y hasta del pimentón.

Lo bien cierto, es que ya sean originarios de Oriente u Occidente, los pimientos son un magnífico alimento que destaca porque cuenta con importantísimos beneficios y propiedades para la salud de aquellas personas que tienden a consumirlo de manera habitual.

Tiene un alto contenido en vitaminas C y B6, esta última fundamental tanto para el cerebro como para el sistema nervioso central. Destaca también por su alto contenido en betacaroteno (que al entrar en el organismo se transforma en vitamina A) y vitaminas del grupo B2 (además de vitamina E). Por ello, es ideal para prevenir la aparición de enfermedades degenerativas y crónicas. Específicamente, el betacaroteno ayuda a prevenir el cáncer, las hemorragias cerebrales, las cataratas, y las enfermedades cardíacas. Al igual que los tomates, los pimientos rojos poseen una mayor cantidad de licopeno, que viene a ser un caroteno con propiedades anticancerígenas.

Hoy vamos a preparar una receta de pimientos rellenos al estilo turco, una de esas recetas de cine. Si alguien ha visto la magnífica película de Fatih Akin, “Gegen die Wand” (Contra la Pared) que recibió varios premios como mejor film en el Festival Internacional de Cine de Berlín en el año 2004, así como el premio de mejor película en la 17ª edición de los Premios Europeos de Cine del mismo año, quizás recuerde la escena en la que Sibel (Sibel Kekilli) cocinaba unos pimientos rellenos. Lo que más recuerdo yo de la película no es tanto la preparación de los pimientos rellenos, sino que luego los arrojaba al water.

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Los pimientos rellenos son una receta típica de las regiones del oeste y del sur de Turquía. Se preparan en los meses de verano y muchas veces se usan como acompañamiento de un plato de carne. Los turcos utilizan generalmente pimientos verdes para la elaboración de este plato, aunque a mi me gusta prepararlo con pimientos rojos, pues son más dulces.

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Ingredientes para 4 personas:

4 pimientos verdes o rojos, pero anchos y de un tamaño medio
2 cebollas medianas
200 gr de carne de cordero picada
1 1/2 cs de piñones
aceite de oliva
1 taza de arroz (160 gr)
2 tomates pequeños
1 1/2 cp de azúcar
1 taza de agua
1 1/2 cs de pasas
1 manojo pequeño de perejil
1 manojo pequeño de eneldo
10 hojas de menta ó 1 cp de menta seca en su defecto
1/2 cp de pimienta negra
3/4 cp de canela
1 1/2 cs de zumo de limón
Sal al gusto

Preparación:

Cortamos la cebolla en brunoise. Picamos la carne de cordero y el tomate muy finos. Freímos en una sartén la cebolla cortada previamente y los piñones. Dejamos freir durante 10 minutos o hasta que se dore la cebolla.

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Incorporamos la carne troceada muy fina y removemos hasta que tome color. Añadimos uno de los tomates pelado y picado.

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Damos unas vueltas e incorporamos las pasas y las hierbas finamente cortadas, así como las especias. Dejamos durante otros 10 minutos.

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Añadimos el arroz y removemos durante otros 3-4 minutos. A continuación incorporamos la sal, el azúcar y el agua caliente. Por ultimo incorporamos el tomate concentrado y removemos durante un par de minutos más hasta que se absorba el agua.

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Retiramos el arroz del fuego y lo dejamos reposar durante 10 minutos. Incorporamos entonces el zumo de limón. Quitamos los rabos y las pepitas de los pimientos (se dejan abiertos). Rellenamos los pimientos con el salteado de arroz y cordero.

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Cortamos el tomate que habíamos reservado en trozos del diámetro de los agujeros abiertos en los pimientos. Cubrimos los pimientos con los trozos del tomate a modo de tapa o cierre. En una cazuela que pueda ir al horno, ponemos a cocer los pimientos tapados, con agua y sal, durante 50 minutos o hasta que el arroz esté cocido. Para poner a cocer los pimientos, una vez rellenos, podemos colocar un plato sobre ellos. El plato, con su peso, los mantiene en su lugar y evita que se vuelquen.

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Retiramos los pimientos del fuego y los dejamos enfriar. Los podemos servir fríos o calientes.

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Espero que os gusten y los disfrutéis.

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  1. Pingback: Midye dolma, mejillones turcos rellenos de arroz. | Mi Culinaria

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